«miramos con indignación que la impunidad y la corrupción siguen estando presentes», a tres años de la muerte de 57 personas migrantes en Tuxtla, Gutiérrez


A los tres niveles de Gobierno
A las autoridades del Instituto Nacional de Migración
A las organizaciones defensoras de los derechos de las personas migrantes
A los medios de comunicación
A todas las personas creyentes y personas de buena voluntad

Han pasado ya tres años desde aquél fatídico 9 de diciembre del 2021, cuando 57 personas migrantes, la mayoría de nacionalidad guatemalteca, perdieron la vida, a la entrada de la colonia El Refugio, en la carretera Chiapa de Corzo-Tuxtla Gutiérrez, al volcarse el tráiler en el que eran transportados de manera clandestina más de 160 personas.

Aunque hoy, el Ministerio de Gobernación de Guatemala ha anunciado la detención de una banda criminal en aquel país, dedicada al tráfico de migrantes y presuntamente vinculada al accidente de hace tres años, miramos con indignación que la impunidad y la corrupción siguen estando presentes en este lamentable caso y en toda la realidad migratoria, particularmente en la frontera sur. Hechos lamentables como ese, no hacen sino mostrarnos, cada vez más, el terrible drama que cotidianamente viven los migrantes en su paso por nuestra tierra.-

Desde ese acontecimiento venimos haciendo llamamientos a las autoridades para que esclarezcan este lamentable hecho y establezcan los mecanismos para que situaciones como estas no se repitan. Es momento para que se creen y pongan en práctica las condiciones necesarias para la tan anhelada «migración segura, ordenada y regular», en medio de esta crisis humanitaria.

Lejos de avanzar en ese propósito seguimos percibiendo, con mucha preocupación:

  • Una sostenida inseguridad hacia los migrantes en su paso por nuestro país, sobre todo en la frontera sur;
  • El incremento de los secuestros, particularmente de mujeres;
  • Una política migratoria más compleja, que no respeta la dignidad de las personas y los vuelve más vulnerables;
  • El engaño del Instituto Nacional de Migración (INAMI) a los migrantes, dejándolos varados en diferentes puntos del país, a la deriva; lo que agudiza esta crisis humanitaria;
  • A pesar de la crisis humanitaria y los riesgos a los que se exponen, no cesa la migración por esta frontera
  • En la frontera sur los carteles del narcotráfico controlan los flujos migratorios en su
    ingreso al país, bajo la mirada cómplice de la Defensa y la Guardia Nacional;
  • Los que más sufren estas terribles situaciones son las familias que viajan con niños.
  • Este control del territorio por parte de los cárteles del narcotráfico, ha obligado a familias y comunidades completas a emigrar y desplazarse, causando terror por el reclutamiento y la desaparición forzada, el cobro de piso y el sometimiento para ejecutar acciones ilicitas que convienen a intereses de esos grupos criminales.
    Animados por el Adviento, tratemos de ver a las personas migrantes y desplazadas forzadas, como hermanos y hermanas, tanto si se ven obligados a huir o como si se quedan varados en la frontera, o ambas cosas. Sus viajes de desesperación y esperanza podrían ser los nuestros.

  • Pastoral Social y de Movilidad Humana
    Provincia Eclesiástica de Chiapas
    Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 9 de Diciembre 2024.

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