«Si el acoso achica, el arte nos hace espacio; si el otro se ha convertido en una categoría, volver a poner un cuerpo en frente»: miles de indígenas zapatistas e invitados continúan en encuentro de Artes en Chiapas

San Cristóbal de las Casas. 19 de agosto. ¿Qué no podrán hacer los que hicieron eso, los que se levantaron el uno de enero de 1994?, cuestionó el Capitán Marcos, en el segundo día del encuentro “Las Artes bajo acoso”. Un ejemplo de lo que han logrado y están logrando es el denominado “Quirófano”, el centro de salud zapatista que lleva por nombre: Compañeros y Compañeras caídos y caídas del mundo.

El Capitán también recordó que no es la primera vez que los pueblos zapatistas levantan un centro de atención de la salud en el sureste mexicano, por ejemplo la está la clínica la Guadalupana, en el Puy(Caracol) de Oventic. Está también la clínica de la compañera Murcia, en el Puy de Jerusalén, y está la del Puy de la Realidad, en el poblado San José, precisó Marcos. Pero el quirófano tiene la peculiaridad de haber sido concebido desde la mirada, el pensamiento y el corazón del Común, añadió.

Lo maravilloso no es solo que en él confluyan esfuerzos, apoyos y trabajo manual e intelectual, de personas, grupos y colectivos y movimientos y organizaciones de diferentes geografías, y de distintas lenguas, modos, colores, historia, culturas, luchas, resistencias y rebeldías, expuso el vocero zapatista.También es relevante que ahí trabajen junto a los zapatistas, poblados no zapatistas, partidistas de todos los colores que discuten y acuerdan con los zapatistas los usos y necesidades que el quirófano deberá cubrir, externó el otrora Sub Galeano.

También están los trabajadores de la salud, que están capacitando a jóvenas y jóvenes zapatistas en labores médicas, de laboratorio, de atención de urgencias abundó el insurgente. Lo realmente sorprendente y que no me acabo de explicar, es por qué apoyan y participan pueblos originarios partidistas que tienen más cerca instalaciones de salud gubernamentales, con presupuestos más cuantiosos, supuestamente con especialidades y mucho personal mal pagado, se cuestionó el rebelde zapatista.

El quirófano lo he visto de primera mano, desde que era un acahual, hasta la etapa del colado del techo, creo que ahora están en la etapa de puertas y ventanas compartió el Capitán. El equipo de comunicación Los Tercios Compas, ha documentado todo ese proceso de construcción, subrayó Marcos, a la vez que agradeció la solidaridad de la sociedad organizada que ha brindado su apoyo para la construcción del centro médico zapatista.

Paticha no murió porque nunca nació, recordó el Capitán, sobre la niña de cinco años que murió de una fiebre cuando iniciaban el movimiento. Era una de las miles de no natos, de la que el sistema ni siquiera se tomaba la molestia de contabilizar su existencia, evidenció. Hoy en día en los pueblos originarios Rarámuris, también se da el caso de que no tengan acta de nacimiento, hoy en tiempo de la 4t, que usa a los pueblos de escenografía: en el progresismo la infancia no muere porque no nace, denunció el zapatista.

Marcos también recordó cuando en los inicios allá por 1986, el número de integrantes de la organización se contaba con los dedos de las manos y hablaban sobre un futuro donde su palabra, idea y su corazón llegaba a geografías que ni siquiera existían entonces. Ahora también continúan imaginando el futuro, por esa herencia que les impide rendirse, venderse y claudicar. Ese es el ADN zapatista, el de buscar nuevos retos, más desafíos, caminos que nos prometen más caídas que levantadas, sueños que imaginan el alzamiento de miles de indígenas, clínicas escuelas autónomas, quirófanos, nuevos poblados, encuentros semilleros, festivales, El Común y la cumbia contaminando todo, hasta la tristeza y el desamor, destacó el Capitán.

Imagínense que están en un desierto y hay un tigre que los está persiguiendo. Y ustedes saben que hay un autobús donde se pueden subir para salvarse. Entonces corren para subir al camión y resguardarse. Algo parecido pasó al inicio del EZLN, nada más que nosotros primero le dimos una patada en los testículos del tigre, ejemplificó el vocero del EZ. Y lo que pensábamos que era un desierto, en realidad era un mundo lleno de gente y que sí, había un autobús, pero no sabíamos que existía ese autobús y que no lo buscamos, sino que el autobús nos vino a topar, agregó.

Subimos y quedamos así en deuda de honor con el autobús, o más bien con los conductores de dicho autobús, continuó el Capitán. Claro que en aquel momento de la corredera no le preguntamos al chofer qué hace ahí, porque no sólo sabíamos que estaría ahí, ni siquiera imaginábamos que existiera, pero en algún momento de la retirada estratégica, habría que dirigirse a quien conducía el autobús, un ser indefinido, hombre, mujer, otroa y hacerle la pregunta clave: oye tú como te llames, ¿qué pasa contigo, de dónde saliste?, narró Marcos.

La respuesta es que ese autobús se llamaba Las Artes, quien estaba al volante era alguien de cine, de teatro, de danza, de pintura, de escultura, de arquitectura o de música, platicó el otrora Subcomandante. Y pasó el tiempo, muchas de las artes se bajaron del autobús y corrieron a los cargos, los puestos, el presupuesto, pero otros quedaron y siguen. Esperamos de veras que, aunque sean pocos perseveren, convidó el zapatista.

Hemos escuchado aquí varias veces los caminos que toma la vida. Si le preguntamos a los migrantes porque abandonan sus tierras y su historia, nos responderán que por la vida; y las madres buscadoras nos dirán que buscan la vida de sus ausentes no de sus huesos; y si preguntamos a cualquiera que lucha y se organiza para exigir soluciones nos dirá que, por la vida, y que por eso hacen marchas, plantones y manifestaciones, huelgas, ocupaciones; por eso se organizan, para no resignarse, recordó el Capitán. Por eso por la vida, es que el Subcomandante Insurgente Moisés, nos animará a todos, todas, todoas el uno de enero de 2027 diciéndonos ánimo ya sólo faltan 117 años, adelantó Marcos sobre el próximo aniversario del alzamiento armado del EZLN a conmemorarse en la CDMX.

En dicha conmemoración, como lo ha hecho a lo largo del tiempo, el EZLN, recordará a los 4500 combatientes que se alzaron en armas en 1994. Eran tres regimientos de la llamada entonces vigésima división de infantería zapatista, ha recordado el Capitán esta noche. Cada regimiento constaba de tres batallones, cada uno con 400 combatientes incluyendo sus oficiales, más servicios de sanidad, materiales de guerra, comunicación y zapadores, compartió el vocero zapatista. Se tenía cuatro batallones más de reserva. La prensa oficial habló años después de unos cientos de combatientes, incluso se desesperaba porque el ejército no los liquidaba, señaló el Insurgente. Fue una conspiración gigantesca, pequeña, pero gigantesca. Su fuerza no estaba en su número ni en su tamaño, sino en el desafío que decidió lanzar, recalcó Marcos, por ello la pregunta: ¿Qué no podrán hacer los que hicieron eso, los que se levantaron el uno de enero de 1994?.

El primero en participar en la mesa sobre las artes cinematográficas fue Salvador Pintor Rodríguez, quien disertó sobre el origen de la palabra arte y su función social. En seguida, Alberto Domínguez, del centro cultural Kinoki, conversó sobre el tema: Afluentes, apuntes sobre el cine que nació de un estallido. Posteriormente compartió su pensamiento y sentimiento la cineasta Natalia Beristain, quien recordó la pregunta que anteriormente hicieran los zapatistas: ¿Cómo está tu corazón?, y cómo ha marcado diferentes etapas de su vida. Creo profundamente en el poder transformador del cine, el cine es comunidad, recalcó la directora, a la vez que expuso las precarias condiciones de trabajo del cine en particular y de las artes en general.

En la mesa de cine también estuvo el director Diego del Río, quien indicó que: pensar en voz alta con ustedes me ayuda a repensar el sentido, para qué sirve, para qué ensayar seis meses, para qué pedirle a una actriz que vuelva a hacer una escena que todavía no se verifica.

Quizá la pequeña resistencia del arte escénico consista en que, si el acoso achica, el arte nos hace espacio; si el mundo acelera, permanecer; si el mundo descarta, mirar otra vez; si todo nos pide resolver inmediatamente, soportar durante un rato el no saber; y si el otro se ha convertido en una categoría, volver a poner un cuerpo en frente, un cuerpo concreto que respira, que pesa, que tiene historia, que tiene contradicciones, un cuerpo que no se puede deslizar con el dedo para que desaparezca, expuso Del Río.

El trabajo actoral consiste en reaprender a renovar esa condición de estar. Uno puede estar horas con una persona sin realmente estar con ella, es una manera de renunciar a la vida, advirtió el también profesor de interpretación.

En su participación la actriz Dolores Heredia, se cuestión si en ¿serio están contando las historias que nos están tocando?, eso parte un poco del acoso, de lo que nos está acosando verdaderamente y nos está limitando el horizonte, porque hasta parece que escogemos, y escribimos y pensamos y hacemos lo que queremos hacer; y nos está definiendo y hasta nos está emocionando, pero yo muchas veces encuentro que eso a mí no me está contando, evidenció.

Para este jueves y viernes a las 13:00 horas en el CIDECI-UNITIERRA, se tiene previsto la participación de jóvenes, jóvenes y jovenoas teatristas zapatistas, con su obra: El común y el día después. Para las 18:00 horas se llevará acabo la mesa de teatro con la participación de Luis de Tavira, Marina de Tavira, Esmeralda Aragón, Jorge Vargas, David Gaytán, Diego del Río, Hernán del Riego, Iván Prado, Eduardo Bernal y la Comisión Sexta de teatristas zapatistas.

Video de las participaciones del miércoles 19 de agosto:

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