El arte montaña: zapatistas inian encuentro en los Altos de Chiapas

Tenejapa, Chiapas. 22 de agosto. Un teatro, una danza, un canto, una poesía muy otra en las montañas del sureste mexicano, fue lo que se vivió este sábado en el Caracol zapatista de Jacinto Canek, donde miles Bases de Apoyo zapatistas y visitantes nacionales e internacionales, pudieron continuar apreciando las diversas manifestaciones artísticas de estos foros convocados por el EZLN, denominados Encuentro de Arte y Encuentro de Residencias y Rebeldías, que iniciaron el pasado 1 de agosto en el Caracol de “Morelia”, en el municipio de Altamirano, para luego continuar en el Cideci-Unitierra, en San Cristóbal de las Casas, y proseguir ahora en la zona altos, en la comunidad de Winiquitón, en el municipio de Tenejapa, con la presencia del Subconsciente Insurgente Moisés.

La primera artista en presentarse este día fue la oaxaqueña Esmeralda Aragón, con su obra El Coyúl, acuerpada por un una espacio teatral montaña, donde las miradas detrás de los pasamontañas zapatistas, se reconocían en la descripción coloquial de personajes, lenguajes y situaciones festivas pero también trágicas, que hacía la intérprete de su pueblo natal. Una representación escénica en medio del bosque, con bancas de madera, y una palapa como escenario, nos mostró la trascendencia del teatro comunitario, en un contexto cada vez más adverso para los pueblos originarios.

El cantante Lengualerta, también se presentó esta tarde en el Caracol zapatista, con temas de solidaridad con el pueblo palestino, así como de lucha y resistencia para una vida digna. “Somos un ejército de soñadores”, recordó el intérprete a los que coreaban sus canciones.

Moyenei Valdés, cantante y compositora chilena, también compartió su pensamiento y su sentimiento en cada una de sus interpretaciones las cuales fueron acompañadas con las palmas y voces de los ahí presentes. El tambor, la guitarra y la jarana del grupo musical de Valdés y su potente voz, convidaron al respeto por la madre tierra y su defensa.

Los bailarines Hugo Molina y Argelia Guerrero, acompañados por las niñas zapatistas Cladis y Verónica, compartieron una representación coreográfica que conmovió a los presentes. “¿Cómo trasmitir la furia al movimiento, a un giro, a una caída, cómo bailar el dolor, cómo saltar la rabia?, habrían cuestionado los bailadores en la mesa sobre Danza, días antes en el Cideci-Unitierra; esta tarde, en medio de las montañas chiapanecas, nos lo han respondido.

Las y los niños de la Escuelita Autónoma Otomí, de la CDMX, también viajaron junto con sus madres para presentarse en el escenario zapatista. Con canciones, escritos y consignas de lucha, los niños compartieron la lucha de sus padres por condiciones de vida más dignas en una de las ciudades más pobladas del mundo.

El colectivo Brigada Callejera, también dio su palabra y exigió respeto a los derechos humanos de las trabajadoras sexuales, tanto del territorio nacional como de las personas migrantes.

Con sus festivas y reflexivas convocatorias los zapatistas nos muestran parte de el Común, que han venido proponiendo como alternativa al sistema capitalista que destruye la vida, como lo han denunciado en reiteradas ocasiones.

Para este domingo y durante toda la semana, la compartición zapatista continuará en el Caracol zapatista de Jacinto Canek, donde los asistentes podrán disfrutar de representaciones artísticas festivas pero que también invitan a la reflexión de dónde estamos y hacia dónde queremos llegar y cómo lograrlo. ResignArte u OrganizArte, es el cuestionamiento de los rebeldes chiapanecos.

Video de la presentación de danza:

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