San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 30 de diciembre. El dramaturgo Luis de Tavira, con su ponencia enviada llamada: «El arte es una declaración de amor a la humanidad», compartió que acudía a está conversación zapatista (Semillero) para expresar desde el fondo de su corazón «la desafiante esperanza que me inspira su voz, su rebeldía y su admirable resistencia, capaz de juntar con autenticidad un común que es al mismo tiempo realización y utopía». La carta fue leída en este último día del Semillero «De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro, de Desamores», por parte de Capitán Marcos.
Por su parte el escritor Raúl Zibechi, expuso en el semillero Zapatista, sobre las «Pirámides de abajo». Las revoluciones que han triunfando, las que han derrotado a las clases dominantes y tomado el poder estatal, fueron luego incapaces de transformar el mundo, explicó a los presentes, «esa es una constante que involucra a todas las revoluciones, no es una casualidad de una», señaló Zibechi. Ello se debe a que asumieron la forma de pirámides, y fue un obstáculo para hacer los cambios para construir los mundos nuevos, precisó.
Desde la punta de las pirámides nacen nuevos opresores, mandones que se convierten en las nuevas clases dominantes, describió Raúl. Quienes están en la punta de la pirámide aprovechan su poder para reestablecer el capitalismo, el mismo que había o similar al que había, pero capitalismo al fin, expuso el también luchador social.
El subcomandante insurgente Moisés, compartió que cuando inició la lucha sólo se podía ser miliciano, insurgente o Base de Apoyo, ahora siguen habiendo esa opciones pero los jóvenes pueden decidir ser laboratorista, realizar ultrasonidos, cuidar la salud dental, o la salud en general. De igual manera se fomentan las artes entre las nuevas generaciones, explicó el representante zapatista.
El subcomandante Moisés, también leyó una carta dirigida a los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero: Algo debemos decir por el dolor que esta geografía México trae clavado en el pecho, inició el insurgente chiapaneco. Sus padres y madres les buscan y con ellos muchos más sin nombre y sin impacto mediático, recalcó.
¿Dónde están, qué pasó, quién o quienes son los responsables?, son las preguntas de los familiares y no encuentran quién las responda, reflexionó el subcomandante. Y no encuentran respuesta porque hay una pregunta debajo de esas preguntas: ¿Cómo es posible que se hable de cambio y de transformación si no se puede esclarecer esa herida?, recalcó Moisés.
De parte de los zapatistas tienen la comprensión de su dolor y la admiración por su firmeza, externó el indígena chiapaneco. Son varios los padres y madres que han fallecido durante la búsqueda, pero algo en ustedes les impulsa a seguir, eso nosotros lo llamamos Digna Rabia, y es algo que nunca entenderán allá arriba, puntualizó el insurgente. «Honor y vida, para los que no olvidan ni perdonan», finalizó.
Para ver si hay avances en el proceso zapatista yo me fijo en los niños y trato de trasmitircelos a ustedes, añadió el Capitán Marcos durante su intervención. Los primeros niños que topé hace 40 años, se morían antes de los cinco, por lo cual las familias eran muy numerosas, recordó el otrora sub Galeano.
Hoy las preocupaciones de las jóvenes es si se hacen, promotoras de educación, de salud, o teatristas, pero hace 40 años no tenían ninguna opción, su única opción era parir hijos, reflexionó. Nuestros problemas cambiaron, ahora nuestros problemas tienen que ver con la vida, y en cada paso que demos van a ir teniendo otros problemas, porque el mundo que estamos construyendo no carece de problemas, pero ya son otros problemas, finalizó Marcos.
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